Sentía que el mundo se había puesto del revés: lo que antes era certeza ahora era duda, lo que parecía firme ahora temblaba, nada encajaba.
Un día levantó la mirada y comprendió algo sencillo: cuando uno mira solo su confusión, todo parece estar del revés. Pero las arcadas seguían allí, sosteniéndose unas a otras, aunque su forma fuese una curva que parecía desafiar la lógica. Lo que parecía caída era, en realidad, sostén. Lo que parecía inclinación era equilibrio.
Entonces entendió que quizá no era el mundo el que estaba invertido, sino su manera de mirarlo.
MAGISTER CANTUS - y = ax2+bx+c
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