Llegados al pueblo nos recibió la triste tonada de un trovador. Mientras su guitarra destilaba desgarrados acordes, su voz nos envolvía en melancólicos susurros de siglos pasados tan azules que impregnaba con su apagada luz cada rincón de sus empedradas calles.
Vivo sin vivir en mi
y tan alta vida espero
que muero porque no muero.
MAGISTER CANTUS - Mística contemporánea
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