Caminar bajo la sabia armonía de los maestros del verso y la prosa. Escuchar a lo lejos, como un susurro, la sutil melodía del rezo vespertino del rosario de las Clarisas. Respirar la pausada serenidad del silencio de sus rincones y compartir la alegría contagiosa del ritmo de su Calle Mayor, componen la sinfonía del alma de una ciudad tan bella como desconocida y ahora reconocida. Palencia merece la pena ser escuchada.
Una agitada bandada de semicorcheas y fusas nos elevó en sus alas hasta alcanzar la sobria y lejana altura del sonido de las esferas.
MAGISTER CANTUS - Las Bellas Artes

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